Mientras la viña duerme: la poda y el atado

La poda y el atado en los viñedos de Paco & Lola

Los viticultores preparan la siguiente cosecha mientras la viña está en periodo de reposo. La poda de invierno es fundamental para lograr una buena cosecha y elaborar vinos con la máxima expresión de la uva Albariño.

Los viticultores de nuestra cooperativa están terminando las labores de poda en los viñedos. Los meses de invierno son la época ideal para la tarea de poda ya que es el momento en el que la vid se encuentra en estado de reposo invernal. Las bajas temperaturas ayudan al descanso de la planta que se prepara para el nuevo ciclo vegetativo.

La fase de reposo vegetativo comienza en el momento en el que caen las hojas del viñedo. En esta época los viticultores de Rías Baixas inician los trabajos de reducción de la parte vegetativa de la cepa. El objetivo es controlar el número de las yemas y la longitud de los sarmientos para obtener así racimos de mejor calidad. Para lograr una buena cosecha es importante prestar atención a esta fase que requiere una técnica adecuada y un buen conocimiento de las cepas.

La primera fase de la poda es el marcado, en donde se quita el ramaje superfluo de la cepa, de modo que tenga un tamaño que nos convenga. Se eliminan las ramas secundarias y se dejan solo las más próximas al tronco de la vid, que nos servirán para diseñar una estructura y distribución ordenada de la planta durante su crecimiento.

 

La segunda fase consiste en rebajar la madera de la planta. Esta tarea es la más complicada y requiere hacerla con mucho cuidado, ya que las heridas de poda suponen el principal foco de entrada de enfermedades de la madera. La selección y orientación de los sarmientos y yemas permitirá que las uvas tengan una mayor ventilación y que el sol llegue de forma óptima.

Para finalizar, el último paso es el atado que tiene como objetivo redirigir las ramificaciones de la planta. Este proceso se realizaba tradicionalmente con mimbre, un material que todavía utilizan algunos de los socios de Paco & Lola.

En las más de 200 hectáreas de nuestra bodega se ven diferentes técnicas de poda y atado, modernidad y tradición conviven en los viñedos de Rías Baixas. Pese al aumento de los terrenos plantados, algunos de los viticultores se decantan por el atado tradicional con mimbre, que destaca por ser el material más ecológico y que por su elasticidad mejor se adapta al crecimiento de la vid, ya que no ejerce tanta presión.

 

Actualmente muchos se rinden a la rapidez de las tijeras y atadoras eléctricas, que permiten realizar estos trabajos en menos tiempo.  La atadora eléctrica utiliza un material biodegradable que no afecta al ecosistema.